La larga lista de prostitutas en el cine, que tiene en Louise Brooks, Lulú de la icónica Caja de Pandora (Pabst, 1928), y Jody Foster, el controlador de puta-Mirim fácil Taxi Driver (Scorsese, 1976), su la mayoría de lugares históricos y sublime, acaba de recibir un nombre más de peso, con la llegada, prevista para finales de febrero, de la película Bruna, primer largometraje del director de publicidad de Marcos Paulo Baldini. Protagonizada por Deborah Secco, el bimbo oficial de las telenovelas de Globo y las páginas de Playboy, que presta todo su talento de innata actriz sexy y su corte de la llamada-girl inspirado en la autobiografía de Raquel Pacheco, Bruna Surfistinha.
El libro escrito por la actriz fue un auténtico boom de ventas, superando las 300.000 copias vendidas, lo que allanó el camino para que presentara otros programas de televisión como Lo que aprendí con Bruna o En la cama con Bruna. Apego a la realidad es un término ambiguo cuando se trata de definir la función protagonizada por Deborah Secco. La actriz y director han sido unánimes al afirmar que la película tiene más compromiso con la ficción, centrada en el drama emocional de la vida cotidiana de las prostitutas que en imitar fielmente las aventuras narradas por Surfistinha en su best-seller inaugural.
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