La debutante argentina Natalia Smirnoff, acaba de presentar su película Rompecabezas en la sección oficial de la Berlinale, retrata a una mujer en crisis que encuentra un poquito de libertad en el ensamblaje de puzzles. La protagonista, que acaba de cumplir cincuenta años, vive la cercanía de la emancipación de uno de sus hijos con terror ,puesto que implica que su función dentro de la familia y el significado de su vida van a cambiar, y halla en los puzzles su válvula de escape. La cineasta, 37 años, lleva una década trabajando como ayudante de dirección en las películas de Lucrecia Martel; La ciénaga, entre ellas- y de otros títulos argentinos como Garage Olimpo de Marcho Bechis y El otro de Ariel Rotter.
Smirnoff, aficionada a los rompecabezas desde hace años, defiende la utilidad de los juegos y ha aludido a la filosofía existencial que reviste los rompecabezas, que suponen el tránsito del caos al orden, de ahí su importancia metafórica como elemento que reordena la vida de la protagonista del filme, interpretada por María Onetto, actriz vista en La mujer sin cabeza, El otro, Arizona sur y Horizontal/Vertical.
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