Este es un pequeño relato que bordea hasta las últimas consecuencias, el límite de las funciones adscritas al hábito de la vida sacerdotal y la rigurosidad que este podría tener en su tradición más conservadora. Su protagonista principal tiene esa característica distinta del hombre que por sus obras va más allá del deber, al punto que no usa la clásica sotana que lo eleva por encima de sus parroquianos, sino que anda en sandalias, bermuda, sombrero y mochila, casi como un estudiante universitario de izquierda que lucha por los derechos de justicia social, llevando un paso desafiante contra los que atentan contra su comunidad.
Y en medio de ellos es contada esta historia con el guión de Diego Vásquez y de su propio director Luis Alberto Restrepo que la ayuda a ser un retrato costumbrista en su contexto, pero trágico en su finalidad, como lo es gran parte de la vida en el sector rural del país.
La pasión de Gabriel es una película recomendada por su tema, su ambientación, su actor principal Andrés Parra (Satanás) y su apuesta por una narración bien construida.
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