El perfecto desconocido nació cómo una historia coral, de personajes que cambiaban el devenir de sus vidas gracias a la llegada de un misterioso personaje. Sin perder del todo ese punto de partida, la historia fue derivando hacia una relación triangular de amistad. La que une a dos chicos, adolescentes incomprendidos, con el extraño que se cuela, sin proponérselo, en sus respectivas vidas.
La incomunicación era uno de los temas principales que el director quiso tratar en la película. Y de cómo un individuo, al entrar en una sociedad pequeña, hermética e incomunicada (no solo con el exterior, sino también entre ellos mismos), consigue que la comunicación fluya de nuevo, incluso sin necesidad de hablar el mismo idioma. De cómo se convierte en un referente inesperado para unos personajes desarraigados que exteriorizan por primera vez sus sentimientos, sus dudas, sus miedos y también sus alegrías, canalizándolas a través de alguien que llega en forma de esperanza hacia un pueblo condenado a su extinción. Era muy importante que el personaje principal de El perfecto desconocido fuera extranjero. El idioma jugaba un papel vital en la historia, y era fundamental que Mark, el recién llegado, no entendiera al resto de personajes que aparecen por la tienda en la que acababa de instalarse.
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