Los muertos no se tocan, nene, es la historia de Fabianito, un joven niño logroñés cuyo descubrimiento del amor tiene lugar durante el velatorio de su bisabuelo. Una comedia basada en el humor absurdo y que García Sánchez ha querido filmar siguiendo los mismos criterios de planificación e imagen de los dos míticos títulos del dúo Ferreri-Azcona. Así, la película retornó al blanco y negro, el sonido fue doblado a posteriori como se hacía antaño y la planificación buscó emular los largos planos-secuencia en los que se entremezclaban cientos de historias paralelas, a cual más disparatada.
Para llevar el peso de este cruce de historias hilarantes, el director ha contado con un extenso reparto que incluye nombres que acercan inevitablemente al espectador a la comedia como Álex Angulo, Mariola Fuentes o Carlos Iglesias; Silvia Marsó, María Galiana y Carlos Álvarez-Nóvoa; y recupera algunos nombres históricos del cine y el teatro como Tina Sainz, Fernando Chinarro, Juan Polanco, Roberto Bodegas o Carlos Larrañaga. Por su parte, los rostros jóvenes serán los de Blanca Romero y Javier Godino, y el reparto se completa con los niños Teo Planell y Priscila Delgado, junto a un adolescente Fabianito, verdadero protagonista de la película, que será encarnado por el televisivo Airas Bispo.
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