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| LA MITAD DE OSCAR |
| Drama / España / 2010 / 89 '/ Golem |
| Director: Manuel Martín Cuenca. |
| Actores: Antonio de la Torre, Verónica Echegui, Rodrigo Sáenz de Heredia, Dennis Deyri. Salvador Gavilán, Manuel Martínez. |
| Guión: Alejandro Hernández, Manuel Martín Cuenca. |
| Música: |
| Producción: Manuel Martín Cuenca, Joan Borrell. |
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| SINOPSIS |
Óscar es guardia de seguridad en una salina. Tiene 30 años y vive solo. Su vida consiste en ir cada día al trabajo, ponerse el uniforme, colgarse la pistola y sentarse a mirar montañas y montañas de sal. Al mediodía suele recibir la visita de Miguel, un antiguo guardia jubilado. Miguel llega desde Almería en bicicleta, trae siempre comida para almorzar con Oscar.
Cada día, cuando termina el turno, Óscar se cambia de ropa, toma el autobús y vuelve a casa. Allí lo primero que hace es mirar el buzón, pero nunca hay cartas… o, al menos, la carta que él espera. Pero un día la rutina se rompe. Óscar llega a la residencia de ancianos donde está su único familiar, su abuelo, que tiene Alzheimer; se ha puesto enfermo y lo han llevado al hospital. La Directora le cuenta que han avisado a su hermana… Óscar se queda petrificado; hace dos años que no sabe nada de ella y ni siquiera tiene su teléfono. La llegada de María a Almería abrirá la caja de Pandora. Óscar, sin embargo, está dispuesto a llegar hasta el final, aunque el precio que tenga que pagar sea muy alto.
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| COMENTARIO |
Lo que motiva la realización de una película como ésta es una forma de entender el cine en la que confluyen el estilo y el tema. Hay una doble elección: una historia sobre el tabú y una forma no melodramática de contarlo. En esta película no se huye de lo sentimental, pero sí del exceso. Una sencillez elaborada para hablar de un tabú, pero con una perspectiva que no denuncia nada, que no establece un juicio, que se diluye en la mirada observadora de los sucesos. Lo morboso, lo espectacular, lo dramático, están excluidos de este relato. Lo trágico, sin embargo, quizás no, porque Óscar y María viven lo que no quieren vivir. La mitad de Óscar está ambientada en Almería, en una pequeña ciudad costera al sur de Europa, frente a la costa africana, cuya luz de invierno recuerda el escenario donde se desarrollan los mitos. En este espacio de la frontera europea resuena el eco de una tragedia, porque es en la frontera, siempre en la frontera, donde se encuentran las historias que más interesaban al director.
Otro detalle importante es que no hay música. La idea fue la de huir de cualquier apuesta melodramática o sentimental. Se trataba de enfrentarse al material de la historia con crudeza, sin edulcorantes. El sonido y el silencio son la verdadera música.
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