La relación entre vida y ficción es la base de Bonsai. La ficción puede adoptar la forma de una mentira, pero también ser una narración, una falsificación, un ritual personal o una maceta con una planta. Julio es un inadaptado en busca de una personalidad que le satisfaga, por lo que se resiste a la autenticidad con la misma fuerza con que se resiste a la productividad, algo que le hace ir a contrapelo del estado de ánimo actual en Santiago de Chile.
Bonsái es la segunda película de Cristián Jiménez, después de Ilusiones ópticas, cuyo estreno mundial tuvo lugar en el Festival de San Sebastián 2009 y participó en festivales en Japón, Francia, Suecia, Lituania, India, Italia, Venezuela, Brasil, Polonia, Estados Unidos, Australia y Alemania. La cinta, que es una adaptación del libro homónimo del escritor chileno Alejandro Zambra, formó parte de la categoría Un Certain Regard en la pasada edición del Festival de Cannes, sección que se centra en obras originales en su propuesta y su estética, y cuyo jurado estará presidido por el cineasta Emir Kusturica. Jiménez tampoco es un aparecido para la organización francesa. El año pasado Bonsai se adjudicó la residencia de la Cinefondation de Cannes, durante la cuál desarrolló el guión entre febrero y agosto 2010.
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