Mateo Gil es conocido como guionista, especialmente por su colaboración en varios proyectos de Alejandro Amenábar: Tesis (1996), Abre los ojos (1997), Mar adentro (2003) y Ágora (2009), así como en El método (Marcelo Piñeyro, 2005).
Su debut como director fue Nadie conoce a nadie (1999). También ha dirigido el telefilme Regreso a Moira (2006) y varios cortometrajes que han recibido numerosos premios, como Allanamiento de morada (1998) o Di me que yo (2008).
Blackthorn vuelve sobre los grandes temas de la vida (la libertad, el compromiso y la lealtad, el valor, la traición, la propiedad y el dinero, la justicia, la amistad e incluso el amor) de una manera que parece reivindicar su vigencia, la pertinencia de esa mirada moral precisamente ahora que nuestro mundo, la sociedad que hemos construido, la considera obsoleta… Y por el hecho de abordarlos con clara consciencia de nuestro presente, su tono es inevitablemente nostálgico. En opinión del director, este es el principal atractivo de la propuesta, cuya trama podría definirse como una especie de canto del cisne. Su protagonista es un hombre mayor, cansado, solo, que por un breve momento antes del fin siente volver sus viejas ilusiones y energías, impulsado por quien cree la reencarnación del pasado, de sus antiguos amigos e ideales.
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