¿Cómo sigue la vida de una persona que es responsable de una muerte? ¿Cómo hace para ocultar el hecho y seguir adelante con su vida cotidiana? Un día mata. Al día siguiente no puede dejar de pensar en ello. Tres días después vuelve a trabajar como si nada hubiera pasado. Y así, día a día, lo cotidiano va reconquistando su lugar y el violento hecho de haber matado a alguien queda debajo de capas y capas de situaciones triviales que constituyen la vida diaria de cualquier persona de clase media: trabajar, criar a sus hijos, pagar sus impuestos. Pero el crimen sigue ahí, acechante, presente, afectando de algún modo su vida para siempre.
Filmado en un tono realista y seco cercano al realismo norteamericano de los años setenta, Sin retorno intenta reflexionar sobre esa extraña frontera que existe entre las acciones y sus consecuencias, entre lo criminal y lo cotidiano, entre el policial y el drama. Miguel Cohan nació en Buenos Aires, Argentina. Después de terminar sus estudios en la Universidad del Cine comenzó a trabajar en la industria cinematográfica argentina. Como ayudante del director Marcelo Piñeyro, colaboró estrechamente en la realización de sus películas Cenizas del paraíso, Plata quemada, Kamchatka y El método.
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