Ramírez es un joven atractivo, educado y de buena familia. Posee un moderno apartamento en un barrio acomodado y céntrico de la ciudad. Aunque se dedica formalmente a la fotografía artística, su elevado nivel de vida y su fuente de ingresos proceden principalmente de su dedicación a la actividad lucrativa, el trapicheo.
Ramírez es un hombre solitario y taciturno. Apenas se relaciona regularmente con unas cuantas personas: una joven china, para practicar el idioma chino que le atrae; un maduro falsificador, que le sirve de apoyo y correo; y otro joven que le sirve de “conejillo de indias” Mención aparte merece su relación con María, una joven que cuida de su madre enferma.
Su vida diaria es una muestra de su devenir sin rumbo; aunque él apenas se dé cuenta de ello. La mayor parte de su tiempo, Ramírez merodea por la ciudad con su vehículo, escuchando música. Siguiendo la llamada de la noche y su predilección por el sexo exprés, Ramírez busca jóvenes, y no tan jóvenes, a quienes seducir. Ramírez engatusa a sus víctimas, las desnuda y las asesina. Posteriormente fotografía sus rostros inertes. |