Ciudad de México. 19 de marzo de 2009. En 1926 estalla la Guerra de los cristeros en la región occidente del país, y en poco tiempo se expande a otros estados; en infinidad de pueblos y comunidades están sus principales escenarios y personajes. En este telón se sitúa Desierto adentro, película del director uruguayo Rodrigo Plá (La zona) sobre la autorredención al límite, al extremo de la enajenación, la locura y el fanatismo.
Desierto adentro es un drama profundamente humano, una historia llena de metáforas, de ironías y hechos funestos que sólo alimentan la profecía, pues en el camino de la salvación Elías y sus hijos sólo hallarán una estela de trastorno, aislamiento, incesto, y, por último, la muerte.
La película se sustenta bien por el trabajo del reparto, donde destaca la presencia de Mario Zaragoza, quien ya trabajara a las órdenes del director en La zona y la propia dirección de Rodrigo Plá; un drama que no carece de verosimilitud, algo difícil de conseguir aún más en el cine histórico mexicano, donde abundan las producciones sobractuadas.
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