La ciudad vacía y el calor de agosto han servido de escenario en Valencia para el rodaje de una historia sobre tres mujeres que buscan a alguien en quien confiar, que bajo el título De espaldas al mar esconde un proyecto cinematográfico independiente y que nace de la solidaridad artística del sector.
El entorno del Palau de la Música, el campo de entrenamiento del Levante UD y el interior de varios apartamentos conforman el marco por el que se entrelazan las vidas de tres personajes creados por el director valenciano Guillermo Escalona para su segunda película (su debur fue en 2003 con The other shoe). En tan sólo tres semanas, un equipo de cincuenta personas ha dado vida a un texto de Escalona, Silvia Ibáñez y Constanza Fernández, producida por Desperta Films.
La producción se diseñó para que cada una aportara lo que pudiera: Malvarrosa suministró las cámaras y una furgoneta, mientras que Indigo y Volya aportaron el equipo de postproducción y el negativo para filmar, respectivamente. Según el valor económico de las aportaciones, cada compañía ha obtenido un porcentaje del total de los derechos de la película.
|