Ricardo Macián, que ya había realizado algún documental pero que habitualmente trabaja como operador de cámara, conoció esta historia en 2001, cuando trabajó durante cinco meses como corresponsal de la Televisión Valenciana en Afganistán, hizo una noticia de un minuto y medio sobre la quema de películas y trabó amistad con los trabajadores de la filmoteca.
A partir de ese momento se comprometió con ellos a contar esta historia heroica, considerando que se han producido hechos similares en todos los conflictos, también en la guerra civil española con los cuadros del Museo del Prado, porque el poder siempre ha estado contra la cultura
El rodaje en Afganistán fue difícil, ya que se trata de un país difícil, y más para los extranjeros, por lo que sus contactos les indicaban qué días debían abstenerse de rodar por ser peligroso. |