Lisandro Alonso es un joven talento argentino cuya primera película, La libertad (2001),fue seleccionada para el Festival de Cannes (Un Certain Regard). Sus producciones más recientes, Los muertos (2004) y Fantasma (2006), también fueron invitadas a Cannes, donde se estrenaron en la Quincena de los Directores.
Liverpool se alzó, no con cierta polémica, con el máximo galardón en el pasado Festival de cine de Gijón, gracias, según el jurado, a ser una muestra del cine que podría y debería pasar de los circuitos de festival a las salas comerciales, y por ser un film que no admite concesión alguna.
El filme, rodado en Ushuaia, en el fondo de la Argentina, narra el regreso de un viejo marinero a su pueblo natal y a su pasado en una breve escala hacia un nuevo viaje vital, en el marco de una historia simple, oscura y fría y triste como el paisaje invernal de La Patagonia.
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