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| LA BUENA VIDA |
| Drama / Chile / 2008 / 108' / Alta Films |
| Director: Andrés Wood. |
| Actores: Aline Kuppenheim, Manuela Martelli, Eduardo Paxeco, Roberto Farias, Paula Sotelo, Néstor Corona. |
| Guión: Mamoun Hassan, Rodrigo Bazaes. |
| Música: José Miguel Miranda. |
| Producción: Mamoun Hassan, Gerardo Herrero. |
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| GRANDES CIUDADES,GRANDES SOLEDADES |
Hace cinco años, el director chileno Andrés Wood sorprendió gratamente a crítica y público con Machuca, la historia de amistad de un niño pobre integrado en un colegio para niños de clase alta durante el gobierno socialista de Salvador Allende y el posterior pronunciamiento militar de Augusto Pinochet. Lejos de dejarse apabullar por los diversos reconocimientos y premios recibidos, su carrera ha ido derivando de la crónica histórica de su país a la radiografía del entorno urbano en el que vive, siempre rondando por los estados de ánimo y sentimientos que marcan e identifican a la identidad chilena. Y lo cierto es que esta forma de abordar sus trabajos sigue dándole buenos frutos, ya que recientemente
La buena vida, su última producción, fue galardonada en nuestro país con el Goya a la mejor película hispanoamericana. La buena vida es el título en clave irónica de un film que pretende ser una radiografía minimalista de Santiago de Chile, una ciudad donde sus habitantes, una vez dejados de la mano del dictador, se sienten convulsos e incómodos a la hora de afrontar y enfrentar un nuevo ciclo donde se plantean donde se hallan los verdaderos incentivos y como se han de encarar las relaciones, tanto afectivas como sociales. Wood quiere dejar constancia palpable de esta situación y no le tiembla el pulso a la hora de hundir el escarpelo con precisión de entomólogo en los hombres y mujeres de |
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a pié que pueblan la capital, aquéllos que realmente llegan a sufrir las consecuencias de los cambios vitales que puede sufrir un país. Nos encontramos ante un ejercicio necesario; el espectador chileno que acuda a ver el film saldrá del cine sabiendo un poco más de lo que ocurre a su alrededor. Para ello el director nutre su propuesta de historias cotidianas que va introduciendo en el relato de forma intermitente y entrelazada. Cuatro retales de vida cuyo único eje común es la metrópolis de Santiago. El film se abre y se cierra con la única de las historias que durante el metraje no tiene un desarrollo claro de trama y personajes; es sin duda el pasaje más seco y contundente, y es la única que está basada con exactitud en un hecho real. Esta crónica funciona como acotación precisa del resto de narraciones: la de una psicóloga que atiende a las prostitutas y que ve como su hija (Manuela Martelli, que ya trabajó con el director en Machuca) queda embarazada siendo menor de edad; la de de un joven músico que batalla por conseguir alguna de las exiguas oportunidades de trabajo que se le presentan y que acaba enrolado en el Orfeón de Carabineros, y la de un estilista cuya máxima ilusión es poder comprarse un coche, pero que tendrá que lidiar con la memoria de su padre y con la acomplejante actitud de su madre.
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| Francisco Nieto |
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