El casual day es una práctica empresarial importada de Estados Unidos. Algunas empresas aprovechan el viernes para hacer un viaje al campo y realizar distintas actividades que fomenten las relaciones personales de sus trabajadores, reduzcan el estrés y mejoren la actividad empresarial. Pues bien, este es el punto de partida de una de las películas más ácidas con el que el cine español nos ha deleitado en los últimos años. Reconociendo de antemano que no se trata de una obra maestra equiparable a clásicos como El verdugo o El pisito, Casual Day se adentra con el escarpelo afinado en el salvaje mundo empresarial, un universo en el que como bien dice José Antonio (magnífico e impagable Juan Diego) “o follas o te follan, ¿tú que quieres, follar o ser follado?”.
A partir de una supuesta reunión amistosa entre todos los trabajadores de una empresa donde deberán sufrir actividades varias como reuniones de grupo, guerrillas de paintball o paseos en tractor podemos apreciar los distintos estratos que pululan por la oficina. Desde los jefazos tan corruptos como filósofos de su forma de vivencia (Juan Diego y Luís Tosar, sin duda lo mejor de la función) que no dudan en manejar a su antojo a todo lo que se mueve pero que se sienten amenazados de extinción ante una juventud que a golpe de máster se van abriendo paso en una jungla hasta ahora privada, pasando por ese recién |