Toda buena historia debe contener una reflexión sobre la naturaleza humana. En el caso concreto de los relatos adscritos al género fantástico, esta reflexión suele dar forma a los miedos e inquietudes que nos acosan como personas víctimas de un mundo que, sobretodo, percibimos como hostil. Unos temores nacidos de nuestras propias inseguridades y que encuentran terreno abonado en una existencia habitualmente teñida de miedo y frustración.
En La Posesión de Emma Evans el elemento fantástico que irrumpe en la economía racional de un universo cotidiano, distorsionándolo todo, es la posesión demoníaca. A partir de este acontecimiento irracional, la historia desarrolla una serie de temas universales que enlazan con algunos de los mitos culturales y humanos más clásicos: el de Fausto (el miedo a la locura, a la enfermedad) y el de Edipo y Electra ( el enfrentamiento generacional entre padres e hijos).
Entre el elenco actoral, destaca la presencia de Tommy Bastow (Sólo con ellos), Sophie Vavasseur (Resident Evil: Apocalipsisis) y Richard Felix (Frágiles).
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