a la iluminación, que es sentirse que uno no creo esto, sino que viene de otro lugar, como de una fuente que uno conecta y lo va a buscar. Todas las veces que logré sentir eso fue un momento hermoso. Dirigir no tiene que ver con un momento íntimo sino todo lo contrario. A mi me ha costado mucho finalmente concretar y todavía antes de comenzar, a semanas, seguía recibiendo golpes duros, inseguridades, problemas sobre la financiación, cuestiones con los productores, etc. En ese momento entendí perfectamente porque hay tantos directores que mueren por problemas del corazón.
Pero una vez que empezó el rodaje, el disfrute y la potencia son enormes. Esta misma sensación que tuve escribiendo, la volví a sentir duplicada o triplicada, porque había tantas personas haciendo y entendiendo lo que hacían, narrando y agregando, completando. Eso es maravilloso.
|